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A mi querida MT

Sería egoista si le pidiera a la vida más tiempo del que ya te ha dado, por eso me conformo con que tus horas restantes en la tierra sean las más cómodas que hayas tenido, que la locura te arrope y vivas sin sentir complicaciones en el mejor mundo que tu cabeza pueda crear.

Fuiste una mujer que le mostró al mundo que solo hacen falta dos manos y voluntad para hacer maravillas, que no hace falta un hombre para levantar una casa, que todas no nacemos para dar vida pero podemos forjar muchas en el camino, que con el pasar de los años acompañados por los golpes que se reciben nos hacemos más duras por fuera pero siempre tenemos algo de amor internamente y una necesidad mayor de él. También fuiste muestra de una gran y cruel verdad de la vida, a los que le diste mucho lo único que hicieron fue quitártelo todo para después abandonarte sin mirar atrás y aquellos a los que le diste nada te levantaron sin replicar, dándote la atención y el cuidado que seguramente antes de que tu vida se viera truncada por esa nefasta enfermedad no hubieras aceptado por soberbia. Eres un ejemplo bello de esta vida, una gran lección.

A mi querida MT en su cumpleaños, uno de los más cercanos al final de sus días.

Tu sonriente Luz.

Estas letras las escribí el 18 de Diciembre de 2010, día del cumpleaños de MT, fue su último cumpleaños, murió el 27 de Noviembre de 2011. Siempre recordaré su mirada y su sonrisa.

Luz Hernández.


Cuando una mujer comienza a crecer

El proceso que de se lleva a cabo cuando una mujer comienza a crecer, se asemeja metafóricamente al de una mariposa cuando quiebra la crisálida que una vez fue oruga; a punto de dejar el lugar donde habita desde que empezó su existencia, desconociendo lo que le espera, hace lo necesario para salir a la luz.

 

 

Cuando una mujer comienza a crecer, no quiere un hombre que la cuide o le provea (Esta tarea ya la hizo el padre, y en caso de que éste no haya estado presente, ella aprendió a darse lo que él no le dio) quiere a un hombre que la ame, la desee y sea capaz de caminar sin complejos a su lado.

 

Cuando una mujer comienza a crecer, disfruta y acepta cada parte de su cuerpo, se hace responsable por él, empieza a darle importancia a su salud, cuida su alimentación, se ejercita, se asea como es debido, vibra con su feminidad y comprende que no son necesarias las cirugias para “sentirse mejor consigo misma o parecer más atractiva”.

 

Cuando una mujer comienza a crecer, analiza con detalle qué y cómo las situaciones de su pasado han influido en su vida al punto de encerrarla en definiciones, etiquetas, jaulas mentales, y decide librarse de todas esas neurosis para vivir en libertad.

 

Cuando una mujer comienza a crecer, el sexo no le avergüenza ni es tabú, es parte de su vida, complemento de sus centros, por tanto, lo realiza, lo respeta y lo disfruta como a un valioso arte.

 

Cuando una mujer comienza a crecer, ama sin mesura ahora, sabe que no hay después garantizado. Perdona. Si siente dolor sufre todo lo que desee sufrir pero llegado el momento se seca las lágrimas y florece, continúa. Se hace responsable de lo que le corresponde pero no carga con culpas.

 

A medida que la mujer va creciendo disminuyen sus berrinches, se hace más fuerte sin perder la magia de ser sensible, compasiva y amable. Cuida sus palabras, porque conoce el poder que poseen, sabe cuándo debe hablar y callar.

 

Cuando una mujer comienza  a crecer, está muy clara sobre la idea del matrimonio, siente que el comienzo de “vivir felices para siempre” no lo da, ni lo garantiza el casarse.

“Los que creen que la meta del amor es el matrimonio están condenados a que en cierto punto no les quede ni eso.” Luz Hernández.

 

Cuando una mujer está creciendo, acepta la hora de la despedida y así le cueste dejar un mundo entero atrás, causándole esto dolor, lo hace, emprende un rumbo nuevo, pero no sin antes agradecer por lo vivido. Aprende a vivir con desapego.

 

Cuando una mujer está creciendo, se reta y se atreve a  hacer eso que tanto quiere o siente que necesita hacer, así lleve un saco de temores a cuestas, sabe que puede hacerlo, que no será fácil, pero lo hace.

 

 

Y tú mujer que estás creciendo ¿Qué haces? ¿Qué sientes? ¿Qué piensas?

Y si todavía te resistes, te recuedo que evolucionar es parte del proceso natural de la vida ¡Rompe la crisálida y vuela!

 


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