Archivo de la etiqueta: Poesía

No te escribo a tí

No le escribo a él, le escribo a quien me imagino que es él.

No te escribo a tí, le escribo a quien imagino que eres.

Luz Hernández.


Cuando regresas

Lo mejor de que regreses es lo que traes,
Lo mejor que traes es ese brillo en los ojos que te delata.
Ya puedes descansar en paz, no te he olvidado,
Puede que la ausencia pegue a diario junto al frío de la mañana,
Pero cuando se tiene un corazón abierto siempre hay fiesta y el calor que ésta emana.

Ten tranquilidad,
Por más millas que te alejes tu alma está en mí siempre guardada.

Luz Hernández.


La eternidad de un suspiro

Se hace eterno ese último suspiro cuando lo único que queda es arrojar al viento lo que no cabe en el pecho.

Luz Hernández


Mi hogar tus brazos

En cualquier parte del mundo mi hogar está entre tus brazos,

la luz la hallo en tus ojos,

la más hermosa melodía emerge de tus cuerdas vocales,

tus labios son sobre mi piel pétalos de flores con aroma a miel,

tus manos las que me invitan a bailar,

las que me aplauden aún después de fallar,

tus pies van haciendo camino sin imponerme tus huellas,

¿Cómo no sentirme bien? Si cuando estoy contigo siento la calidez de estar en casa,

ese lugar donde nos despejamos de máscaras, de posturas incómodas, de sociedades amargas.

Mi hogar está entre tus brazos, deseo siempre tenerlo, espero nunca te vayas.

 

Luz Hernández


Recuerda quien eres

Sin dudar, la poesía es a mi ser lo que el mar es a los peces. En ella encontré dónde fluir. Un desahogo, una alegría, una forma de plasmar la cercanía de aquello que no se puede describir con palabras pero que lo cuenta con las más puras intenciones. Revisando uno de mis blogs favoritos “Plano Creativo” encontré una hermosa poesía de Nancy Ortiz que la sentí tan mía que la quise compartir en este, mi espacio, que también es de ustedes.

Se titula, Recuerda Quien Eres

Si pudieras recordar Quién Eres, tus dudas se esfumarían.
Si pudieras decir lo que quieres, el mundo se te abriría.
Si pudieras verte brillar por la noche mientras duermes,
Si pudieras reconocerte, tomar tus dones…
Si pudieras simplemente mirarte al espejo y verte;
si pudieras traspasar tus ojos, y llegar a la tu máxima Fuente:
¿Qué preguntas persistirían? ¿Qué miedo se atrevería a hacerte frente?
Si pudieras ir lentamente hacia Ti mismo,
con la luz de tu farol, con un tiempo sin reloj,
descubrirías, sencillamente, que no hay apuro para Encontrarse,
que no hay verdades permanentes,
que no hay fracasos, sino experiencias,
que no hay polaridad, hay diferencias.
Que llegaste en el momento justo a la cita contigo mismo,
que nada se perdió en el camino,
que todo se transformó en fortaleza.
Y la fortaleza ahora es tu mayor Don.
Agradece lo que Eres, viviéndolo plenamente.

*
Nancy Ortiz

Imagen: Natalie Shau


Sabía que te amaba

Sabía que te amaba cuando al escribir o leer un poema, en el fondo veía tu rostro.

Sabía que te amaba cuando al sentirme feliz, brincando entre alegrías y carcajadas quería abrazarte.

Sabía que te amaba cuando al verte confundido sentía mucha pena por no poder ayudarte.

Sabía que te amaba cuando llegaba de pronto ese olor a despedida y mi alma sentía nostalgia y alivio a la vez, porque siempre fui libre a tu lado.

Sabía que te amaba porque mientras pasaban los años, a pesar de que mi memoria fallaba mi corazón quería a diario recordarte, y para hacerlo, solía pasar horas imaginándote conquistando el cielo que un día me mostraste.

Siempre supe que te amaba, porque jamás dejé de amarte, en mis sueños acariciarte y en mi vida suspirar por cada paso que dabas, cada ilusión que anhelabas, cada logro que alcanzabas. Sin egoismo, aprendí a amar tus defectos, traté de no justificarte ni menos aún juzgarte. Siempre supe que te amaba porque daría la vida entera por volver a encontrarme con esa dulce sonrisa y esos ojos brillantes.

Luz Hernández


Cierro los ojos…

 

Cierro los ojos y me acuesto a tu lado, tu espalda se vuelve mi mundo, tu sombra es esa manta de temperatura perfecta.

En silencio, disfruto el sonido de tu corazón que siempre anda de fiesta, sonando tan fuerte que así esté muerta de cansancio me despierta.

Tu respiración es suave, una caricia de ensueño.

Tu cuerpo, ese lugar confortable donde hallé la perfección, la ternura, la emoción, se mantiene quieto. Y yo, me quedo aquí a tu lado, con tu aroma, tu calor. Solo siento tu belleza, olvidándome de lo que se ve, de lo que se dice, de lo que se piensa, porque sentirme a tu lado es una dicha preciada, es un regalo del mundo, un regocijo en el alma, y mientras vivo esto el tiempo se hace eterno, es una obra sagrada que no termina ni al despertar de este sueño.

 

Luz Hernández


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